Viaje a Atenas y al Peloponeso 1

Este jueves estreno mes con un post viajero 🙂 A continuación os voy a dejar la ruta que hice en mi viaje a Grecia el pasado mes de Mayo. Creo que os puede ser muy útil si estáis planeando realizar un viaje a Atenas y al Peloponeso

Antes de comenzar recordaros que Marina también publicó su ruta por el norte de Grecia: Salónica, Pella, Sithonia

VIAJE A ATENAS Y AL PELOPONESO

Nuestro viaje duró 8 días incluyendo tanto el de llegada como el de salida, y visitamos el sudeste del Peloponeso y Atenas.

Este viaje puede dividirse en tres partes, ya que visitamos tres zonas diferenciadas y realizar una de las partes no implica tener que hacer también la siguiente. Podéis adaptar esta ruta a vuestro gusto y saltaros una parte, de hecho, yo misma voy a dejaros algunos consejos para que podáis valorarlo mejor.

PRIMERA PARTE: Corinto-Micenas-Nafplio-Epidauro

DIA 1

Llegada a Atenas: Llegamos a Atenas de noche y nos alojamos en un apartamento cerca del aeropuerto. Como era tarde no vimos absolutamente nada y nos fuímos a dormir para descansar, ya que el día siguiente iba a ser muy movidito.

DIA 2

Salimos de nuestro alojamiento y nos dirigimos en taxi a la oficina de Goldcar (próxima al aeropuerto). Recogimos el coche que teníamos alquilado para los siguientes 5 días y comenzamos nuestra ruta!

Canal de Corinto: Aquí comenzó de verdad nuestro viaje. La primera parada fue visitar el famoso Canal de Corinto, que une el golfo de Corinto con el Golfo Sarónico. Es curioso de ver e interesante imaginar cómo en la antigüedad ya intentaron llevar a cabo esta enorme obra de ingeniería.

Antigua Corinto y Akrocorinto: A pocos kilómetros del canal nos encontramos con estos dos yacimientos arqueológicos. Nosotros pensábamos que todo era la misma ciudad, pero con dos nombres diferentes, así que al llegar nos hicimos un poco de lío. ¡No os confundáis

Antigua Corinto fue una ciudad griega posteriormente ocupada por los romanos. Las ruinas están bastante bien conservadas, de manera que es fácil imaginar como fue en la época. De hecho, el Templo de Apolo, de estilo dórico, es el más antiguo de los que se han conservado. Además hay un pequeño museo donde podréis ver expuestos la mayor parte de restos que se han encontrado en la ciudad. ¡Una visita muy recomendable que yo no me perdería!

Encima de Antigua Corinto, sobre una colina, se encuentra Akrocorinto: una zona sagrada dedicada al culto a los dioses. En el punto más alto de la colina se situaba el Templo de Afrodita. Las invasiones extranjeras convirtieron Akrocorinto en una gran ciudad fortificada, especialmente el Imperio Otomano, que ocupó Grecia durante cientos de años. El día que la visitamos hacía muchísimo calor y sólo conseguimos subir hasta el primer rellano, aunque desde ese punto las visitas eran ya muy bonitas.

Comimos en el pueblo de Corinto, enfrente de las ruinas de la antigua ciudad, y seguimos nuestra ruta!

Micenas: A estas alturas del día empezábamos a estar reventados, pero no queríamos irnos sin ver la ciudad en la que (supuestamente) vivió y reinó Agamenón. Dicen que la ciudad es antiquísima, alrededor del 3.000 A.C, pero aún se pueden traspasar las impresionantes puertas de entrada a la ciudad. A parte de eso no se conserva casi nada, pero las vistas desde lo alto de la ciudad me parecieron muy bonitas. 

En los alrededores del yacimiento se encuentran varias tumbas de los soberanos que reinaron la ciudad. Es interesante visitarlo solamente por contemplar la magnitud de la obra que realizaban para enterrar a sus reyes.

Nafplio: Salimos de Micenas y fuimos directos a Nafplio. Nuestra impresión al entrar en la ciudad fue negativa (calles sucias, bloques de pisos antiguos y feos…) pero todo cambia una vez llegas a la zona centro. La ciudad está asentada entre una montaña (arriba hay un castillo) y el mar, con lo cual es muy estrecha y alargada. Nosotros no subimos a ver el castillo ya que llegamos por la tarde y apenas teníamos horas para ver la ciudad, pero dicen que el paseo y las vistas merecen mucho la pena.

El centro va en paralelo a la línea de la costa y pegado al mar hay un paseo bastante chulo lleno de restaurantes, pero lo que más me gustó fueron las callecitas y plazas interiores. 

Hay mucha vida en esa zona y la mayor parte era gente de la ciudad. Después de una agradable paseo investigando el centro y cotilleando en algunas tiendas cenamos en un restaurante de gyros. En este sitio también había mucha gente local, así que creo que elegimos bien 🙂 

DIA 3

Epidauro: Salimos por la mañana temprano de Nafplio y nos dirigimos a Epidauro. Yo pensaba que allí solo íbamos a ver el famosísimo teatro, uno de los más grandes y mejor conservados de la antigüedad, ¡pero resulta que hay muchas más cosas!

Epidauro era un lugar de peregrinación donde iban los enfermos para recibir curas y orar a Asclepio (el dios de la medicina). Por lo tanto, además del citado teatro, en la zona había un templo dedicado a Asclepio y otros a otros dioses, un “hospital” donde se hospedaban los enfermos y se les atendía, gimnasios, baños, etc… 

Merece la pena parar en Epidauro solo por ver el teatro, pero la visita en su conjunto es muy interesante y se pueden aprender muchas cosas sobre el papel de la medicina en la Antigua Grecia. Como en Antigua Corinto, aquí también hay un museo con los restos hallados.

¡Salimos de Epidauro dirección Monemvasia y aquí comienza la segunda parte de nuestro viaje!

SEGUNDA PARTE: Monemvasia – Península de Mani (Githion, Aeropoli, Gerolimenas, Vathia, Argila, Limeni)

DIA 3 (por la tarde)

  • Consejo: Para llegar a Monemvasia desde Nafplio podéis coger la autopista o ir por una carretera cercana a la costa. Nosotros cogimos esta última porque leímos que el paisaje era muy bonito y sí, lo es…pero el trayecto se hace I-N-T-E-R-M-I-N-A-B-L-E.
  • Si no recuerdo mal, tardamos entre 4h y 4:30h, ¡pero que cuatro horas! Cruzando pueblos, tramos de 50 km/h, con tractores delante… Fue una pesadilla, ¡parecía que no íbamos a llegar nunca! A no ser que tengáis pensado parar a dormir en alguno de los pueblos que quedan en el camino o mucho tiempo libre, no cojáis esta carretera.

Finalmente llegamos a nuestro destino sanos y salvos. Monemvasia es un pequeño pueblo medieval situado en una península (y a su vez en una especie de peñasco). Solo tiene una entrada y los coches se tienen que dejar aparcados en la carretera, justo antes de traspasar la muralla. A pesar de esto, ¡el pueblo bien merece una visita! 

Todo él es de piedra, lleno de calles estrechas que se adaptan a la roca, y las casitas están encaradas hacia el mar. Personalmente fue uno de los pueblos que más me gustó, aunque es cierto que está muy enfocado al turismo y plagado de tiendas de recuerdos y restaurantes. Aún así, lo han hecho con bastante gusto y como tampoco hay playa es improbable que el pueblo se sobresature de gente. 

Mi consejo es que llevéis calzado cómodo, porque todas las calles están pavimentadas con adoquines, y que lleguéis temprano para poder aparcar el coche cerca de la entrada. 

Si paráis a comer o cenar allí os aconsejo el restaurante Voltes. ¡Mini platillos ricos y a buen precio

DIAS 4 y 5

Al día siguiente partimos dirección Gythion, nuestra primera parada en la Península de Mani. En esta península pasamos dos días completos (día 4 y día 5), así que os voy a explicar a continuación nuestra experiencia, pero sin seguir el orden cronológico real de nuestra ruta en esta zona.

Gythion y Aeropoli son los dos pueblos más grandes e importantes de la Península de Mani. Ambos tienen bastantes servicios (gasolineras, supermercados, restaurantes, farmacias, etc), así que os recomiendo que os alojeis en ellos o al menos en un pueblo que esté al lado de alguno de estos dos. Además tenéis que saber que Mani tiene una única carretera circular, así que los trayectos son bastante largos comparados con la distancia real que los separa.

Gythion es un antiguo pueblo de pescadores que en la actualidad se ha extendido bastante por el turismo, ya que está rodeado de playas. Después de dar un paseo por el pueblo, comimos gambas, calamares y una especie de pastel salado griego en uno de los restaurantes cercanos al puerto, en primera línea de mar. Comida sencilla pero muy rica y ¡bien de precio

A mayores, en los alrededores visitamos la playa Valtaki, donde hay un antiguo barco abandonado desde 1.981. 

Aeropoli en cambio está construido en la ladera de una montaña y como Monemvasia, es un pueblo medieval de piedra. 

En las fotos que vi previamente al viaje me pareció precioso, pero una vez allí me resultó un tanto decepcionante. Hay una única calle bonita y en 5 minutos te la has recorrido entera. También me dió la sensación que los restaurantes estaban allí simplemente para exprimir al turista, de hecho, fue el lugar donde pagamos más cara la comida y no precisamente donde mejor comimos. 

A lo largo de esos dos días también visitamos Gerolimenas, Vathia, Argila y Limeni.

La Península de Mani está llena de playas paradisíacas, aldeas, pueblos abandonados (Vathia es uno de ellos y me encantó) y prácticamente desde cualquier punto hay unas vistas al mar impresionantes. 

Es una zona aún poco explotada y bastante salvaje, pero eso tiene también su lado negativo y es que hay pocas cosas para hacer a cubierto.

Nuestra idea era pasar un par de días tranquilos en una zona de playa, descansado del tute que nos habíamos pegado. La realidad fue muy diferente.

Nos hizo mal tiempo, nublado e incluso con un poco de fresquito. No apetecía nada ir a la playa y menos ir a tomar el no-sol. Así que teniendo en cuenta que allí no hay nada para hacer a cubierto, fueron un par de días bastante aburridos. ¡Tened esto MUY en cuenta antes de decidir visitar esta zona! El que avisa no es traidor 😉

Sin más dilación, seguimos con la otra mitad del viaje: Esparta, Mistras, Kalamata, Nemea y Atenas.

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